Xavier Herrería reaparece para ratificar que Rafael Correa, expresidente de la República, habría cometido los delitos de cohecho, peculado, enriquecimiento ilícito y violación.
El contexto: El 30S
El 30 de septiembre de 2010, durante la revuelta policial, Xavier Andrés Herrería Ramírez, en ese entonces con 28 años de edad, aún creía en la propuesta política social del entonces presidente, Rafael Vicente Correa Delgado.
Bajo esa creencia o simpatía por el proyecto político del entonces movimiento Alianza PAÍS, Herrería acudió al hospital de la Policía, donde se había refugiado Correa en búsqueda de protección porque un grupo de gendarmes se había “sublevado”.
Cuenta Herrería, en su versión que dio dentro de la investigación abierta por los hechos del 30S, que entre la multitud se le acercó el exmilitar Fidel Araujo para ofrecerle $5.000 para que le tome una foto al expresidente, quien se encontraba desde una ventana arengando contra la Policía.
En ese contexto, dice Herrería que observó que la supuesta cámara de fotos tenía un mango o cacha que resultó ser un arma de fuego que si era activada dispararía una bala y no tomaría una foto.
Asustado, Herrería suelta la cámara-pistola y huye. Mientras Araujo, al día siguiente era acusado de intento de magnicidio e incitación a rebelión contra el entonces Primer Mandatario.
Testimonio: Latorre lo lleva donde Correa
Con desparpajo y supuesta seguridad, Correa vociferaba que tenía al testigo del intento de magnicidio. Herrería, entonces, como favor por su testimonio en el caso 30S, fue enrolado en la Secretaría del Agua (Senagua). Ahí, laboró algunos meses y renuncia porque no se sentía cómodo en el puesto entregado y pide al entonces asesor de presidencia, Francisco Latorre, una cita con el expresidente Correa.
Las pruebas:


La cita solicitada, por fin, ocurre el 6 de octubre de 2011. Según Herrería, Correa lo recibe en su despacho, pero mientras esperaba observó como presuntamente Ricardo Patiño, Alexis Mera, Doris Solís, entre otros, salían con bolsos y maletas llenas de dinero.
Cuenta el denunciante, que al final, Correa se hizo presente y lo hizo pasar a otra oficina del Palacio de Carondelet, donde dijo le entregaría $300.000 como gratificación por haber sido testigo clave en el 30S, pero antes le hizo sacar la ropa para verificar que no llevara micrófonos ni cámaras.
Bajo esas circunstancias, ratifica Herrería en la nueva denuncia que el expresidente Correa se abalanzó sobre él y besó su miembro viril, llegando a expresar que tenía “un rico pene”.
Sorprendido y decepcionado, cuenta Herrería en el escrito que se viste y reprocha a Correa, saliendo raudo del despacho, mientras el primer mandatario lo amenazaba que iba a desaparecerlo como los “Restrepo”.
Inmediatamente, Herrería acude a poner la respectiva denuncia contra Correa en la Fiscalía del Centro Histórico de Quito, donde uno de los digitadores redactó el escrito y puso como delito acoso sexual, sin detectar que lo narrado por Herrería encaminaba o daba pie para acusar al exmandatario por otros delitos como cohecho, peculado y enriquecimiento ilícito.
Al final, la denuncia de acoso sexual contra Correa fue archivada y Herrería tuvo que esconderse varios años, mientras el equipo jurídico de la presidencia de Correa seguía usando su testimonio contra Araujo, quien al final fue apresado en enero de 2016.
En 2018, dos años después, el Fiscal General de la época, Paúl Pérez Reina, ordenó reabrir la investigación y un tribunal Penal declaró inocente a Araujo por falta de pruebas. Para esa investigación Herrería fue citado y no compareció, dice él, por temor a ser asesinado.
En las sombras de Guayaquil
Herrería seguía sintiendo temor y se mantuvo oculto hasta que Guayaquil News lo ubicó en diciembre del 2025, pero seguía temeroso, sin embargo, este 24 de agosto volvió a denunciar a Correa no solo por violación, sino también por cohecho, peculado y enriquecimiento ilícito.
El presidente de la Corte Indígena del Ecuador, Manuel Peñafiel Falconí, quien también dirige esa entidad a nivel de Iberoamérica, respalda a Xavier Herrería y le pide al Gobierno Nacional protección para el denunciante y su familia.
Según Peñafiel, el delito de cohecho se da en el momento que Correa le ofrece pagar $300.000 a Herrería por haber sido testigo a su favor en el denominado caso 30S. Además, sostiene que Correa habría cometido peculado y enriquecimiento ilícito porque Herrería narra en su denuncia anterior y en la nueva que observó como funcionarios del Gobierno de Alianza PAÍS y ahora Revolución Ciudadana, recibían bolsos y maletas llenas de dinero y se retiraban. El dinero habría salido desde las oficinas de Senagua.
Para Peñafiel, todo eso se va a demostrar en el proceso, una vez que la Fiscalía inicie la indagación previa sobre lo hechos, pasé a instrucción fiscal y se inicie el respectivo juicio. El dirigente sostiene que nadie le ha pagado ni económica ni políticamente su apoyo a Xavier Herrería y está consciente que vendrán muchos ataques en su contra.
Informó Peñafiel que la denuncia presentada en la Fiscalía del Guayas será conocida en Quito porque los hechos ocurrieron en esa ciudad. Así lo dispuso el fiscal provincial del Guayas.





