La reciente detección del Fusarium R4T en Ecuador marca un punto de inflexión para el sector agrícola. Aunque la región ha avanzado en monitoreo y protocolos de contención, aún persisten desafíos en prevención temprana, capacitación técnica y acceso a soluciones innovadoras, alerta Stephanie Valquinta, gerente de país – BASF Ecuador.
“Este tipo de amenazas evidencia la necesidad de fortalecer la cooperación regional y la adopción de tecnologías sostenibles que permitan anticiparse a las crisis y minimizar su impacto”, destaca.
En diciembre de 2025, Ecuador confirmó la presencia de Fusarium oxysporum f. sp. cubense Raza 4 Tropical (Foc R4T) en la provincia de El Oro, afectando cultivos de banano. La Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) declaró la emergencia fitosanitaria y mantiene protocolos de cuarentena y contención para frenar la expansión de este hongo mortal.
El fusarium ataca a la variedad cavendish, que produce y Ecuador y la mayoría de los países exportadoras, y hasta ahora no ha sido encontrada una variedad comercial resistente en el mundo.
En Ecuador, oficialmente, existen alrededor de 190.000 hectáreas cutivadas. Sin embrago, los gremios apuntan a unas 280.000 debido a la regularización de las nuevas siembras, como aquellas no registradas aún. Entre enero y febrero de este 2026 la fruta generó 807,9 millones de dólares, un 16 % más en relación a igual periodo de 2025.
El cacao, también afectado en áfrica occidental por el virus del brote hinchado, es otra amenaza para Ecuador, que tiene más de 600 mil hectáreas cultivadas (datos del año 2024).
BASF anunció recientemente la adquisición de AgBiTech, una empresa especializada en control biológico de plagas mediante tecnologías basadas en virus de origen natural.
La sanidad vegetal se ha convertido en un tema estratégico para la seguridad alimentaria, la economía agrícola y la sostenibilidad global, insiste Valquinta. En América Latina, y especialmente en países altamente agrícolas como Ecuador, la aparición reciente de amenazas como el Fusarium R4T ha puesto en evidencia la necesidad de fortalecer la prevención, la innovación y la colaboración en el sector.
Según BASF, la región enfrenta un escenario cada vez más desafiante debido al cambio climático, la intensificación productiva y la creciente presión de plagas y enfermedades. “La protección fitosanitaria es un factor crítico para la competitividad y la sostenibilidad del agro. Hoy existe mayor conciencia, pero también una necesidad constante de innovación y enfoques integrales”,
La sanidad vegetal no solo impacta la productividad agrícola, sino también el empleo, las exportaciones y el acceso a alimentos, consolidándose como un pilar clave para la estabilidad económica.
En este contexto, señala Basc, la innovación enfocada en el ámbito biológico emerge como una de las principales herramientas para enfrentar los desafíos del agro moderno. Las soluciones productivas basadas en procesos naturales como bioinsecticidas, biofungicidas y bioestimulantes, permiten una producción más eficiente, resiliente y sostenible.
Como parte de su estrategia, BASF anunció la compra de AgBiTech, especializada en control biológico de plagas. “Esta operación representa un hito en el fortalecimiento del portafolio de soluciones biológicas de la compañía, al integrar conocimiento altamente especializado y acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías para el campo”.





