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La herencia maldita de la familia Loor Oporto: una millonaria evasión investiga la Fiscalía

La muerte, el 2013, de la madre de los ocho hermanos de la familia minera Loor Oporto marcó el inicio de una batalla en la que Federico busca que la justicia le permita ejercer sus derechos como heredero. El societario no es el único eslabón. Una sospechosa complicidad del Estado, en actos que él denuncia como delincuencia organizada, habría permitido una evasión enorme de impuestos a la herencia, como por la venta subvalorada de activos.

Federico lo ha denunciado ante la Fiscalía como un caso de delincuencia organizada. Esta denuncia -que ha pasado ya por los jueces y Superintendencia de Compañías, con “decisiones incongruentes”, está en manos de la fiscal Maribel Nataly Haro Haro. La audiencia se realizará este 22 de septiembre.

Él se siente afectado por las actuaciones de sus hermanos como de funcionarios societarios y judiciales que han llevado las causas; señala que jueces y fiscales, como funcionarios de la Superintendencia de Compañías, han creado uno de los fraudes societarios más grandes del Ecuador. En su denuncia ante la Fiscalía General del Estado ha pedido tomar declaraciones de 21 personas naturales y jurídicas involucradas.

En el año 2011 el padre de Federico, Óscar Loor Risco,  sufrió dos infartos cerebrales, enfermedad que le impidió tener una vida normal, ya que lo mantuvo postrado en su lecho hasta su fallecimiento, en noviembre de 2011. Poco después, en junio del 2012, su madre, Emilia Oporto Cortés, fue diagnosticada con una enfermedad incurable, la cual la obligó a seguir tratamientos en el exterior.

Sabiendo que le quedaban pocos días vida, el 1 de marzo del 2013, la viuda solicita que un notario público se acerque a su domicilio y redacte su testamento: soy mujer cristiana, tengo doble nacionalidad ecuatoriana e italiana”, madre de 8 hijos. Tenía una sociedad conyugal con Óscar Loor Risco y dejaba su participación del 50% de esa sociedad conyugal repartida en partes iguales entre sus 8 hijos.  Declara que este es su único testamento. También declara nulo cualquier otro que pudiera aparecer.

En el testamento nombra albacea testamentaria a su hija Emilia Loor Oporto. Emilia es también, según dice su hermano, parte de esta trama. “Lastimosamente mi madre fallece el 19 de marzo de 2013, es decir, pocos días después de firmar su testamento”, cuenta Federico a Guayaquil News.

En su denuncia a la fiscal Haro, Federico Loor, detalla los presuntos delitos cometidos por los sospechosos denunciados, “quienes participaron en los mismos, quién o quiénes fueron beneficiados con estos presuntos delitos, y así mismo, quiénes son las presuntos víctimas de cada uno de ellos.  Los -delitos- los describo desde los más antiguos hasta los más recientes; con lo cual se puede colegir que los sospechosos han tenido un presunto comportamiento delictuoso sostenido en el tiempo, es decir, de tracto sucesivo, y en forma coordinada”.

En los últimos meses, desde la posesión del presidente de la República, Daniel Noboa Azín, el Gobierno ha intensificado sus esfuerzos para evitar la evasión tributaria y los pagos que deben darse cuando existen cambios accionariales en las empresas. Y ha redoblado la publicidad para comunicar los golpes a la delincuencia organizada. Pero hay un caso donde de inmediato podría recuperar suficiente dinero para construir hospitales y carreteras. Pero el Servicio de Rentas Internas (SRI); la Superintendencia de Compañías; las autoridades mineras y los jueces se han hecho de la vista gorda.

Federico Loor ya les ha dado toda la información, pero algunas de estas autoridades han pasado por alto las denuncias y otras hasta se han puesto de parte de los denunciados. Lo ha dicho abiertamente y todo lo tiene documentado. Hablamos del caso Bira, que, por lo que denuncia de él ante la Fiscalía General del Estado, tiene matices que pintan como un grave caso de corrupción.

 Un avalúo que se hizo en el año 2013 a los bienes patrimoniales, que incluían minas, camaroneras, haciendas, y otros bienes, arrojó un total de 252 millones de dólares. De los 252 millones, “la mitad le correspondería a mi mamá; entonces, sobre 126 millones tenían que haber declarado en impuesto a la herencia, eso se tenía que haber repartido para 8 de ahí se los dividía para 2 porque es la primera generación y cuando es así solo se paga por la mitad”.

Las reservas probadas de Bira y Minerales del Ecuador (Minecsa) eran de 77.249 onzas troy de reservas probadas de oro, según un estudio realizado por la compañía Buenaventura Ingenieros, de Perú, en el año 2010. El 53,36 % de esas reservas pertenecía a Bira y el 46,64 % a Minecsa. En valores: 91,5 y 80 millones de dólares.

Además, existían 16.750 onzas troy de oro en recursos inferidos y 58.707 onzas de oro en recursos potenciales.

Avalúo de las empresas de la familia Loor Oporto

EmpresasTotal en dólares
Bira Bienes Raíces129´038.660
Minerales del Ecuador100’968.550
Camaraguas Piscifactorías11’125.000
Negagrosa6’092.000
Desarrollo Empresarial750.000
Coeconsa4’900.000

Al dividirse entre ocho herederos a cada uno le tocaba $ 15 millones de herencia, pero como cada persona en este caso pagana solo por la mitad, es decir por 7 millones de dólares, debían pagar al Fisco 2,6 millones por heredero, en total, 22,4 millones. ¿Cuánto pagaron 7 de los hermanos? La cifra los va a sorprender. Toda la información del patrimonio de la familia está en el documento que para la titularización por 14 millones de dólares del año 2012 hizo Bira en el mercado de valores ecuatoriano, para levantar una obra que nunca construyó.

Federico presume que exista lavado de activos y defraudación tributaria, y que a eso se puede llegar por varios casos que menciona y que solo él ha denunciado, porque sus hermanos vivos habrían usufructuado a “su conveniencia y placer”.

En ese prospecto, que está publicado en la Bolsa de Valores de Quito (BVQ), hay detalles de todos los ingresos y del volumen de negocio de las empresas de los Loor Oporto, donde,  a pesar ser dueño también Federico, no se permite su ingreso a las empresas familiares.

“Lo interesante es que el precio del oro de esa época era de $ 1.123,70 la onza, y con ese valor se hizo el cálculo de las reservas mineras. Con ese precio las compañía declaraba utilidad todos los años. Ahora que el precio de la onza de oro es de 3.643 todos los años declaran pérdida. En 12 años han declarado 160 millones de dólares aproximadamente de venta. Pero para producirlos han gastado $ 174 millones”.

“Es inconcebible que el Estado ecuatoriano no quiera investigar, porque todo esto se lo he contado a Rentas, a la Subsecretaría de Minas, Arcon, a la Superintendencia de Compañías, quien llegó a decir que había un hueco patrimonial enorme, de 35 millones”, sostiene Federico Loor Oporto. Sin embargo las autoridades hicieron caso omiso desde la época de la superintendente de Compañías Suad Manzur, hasta las posteriores, de Víctor Anchundia y Marco López.

Los herederos Emilia, Óscar, Gabriela, Ana (que es monja), Gustavo y los herederos de Teresa (+) y Cecilia (+) finalmente pagaron apenas, cada uno, 4.400 dólares, y no los 2,6 millones que le tocaba, agrega Federico, quien pagó 13 millones, lo que hizo que el SRI sospechara de los Loor Oporto, pero finalmente, luego de tres reuniones en las oficinas de Quito, el Servicio de Rentas Internas (SRI) hizo nada, o poco.

“Rentas me llamó a declarar porque hubo una diferencia entre mi declaración que era de 13 millones, comparado con los 4.400 de mis hermanos; tuvimos tres reuniones, de muy alto nivel, fue una reunión en Quito en la oficina principal en la mesa principal de sesiones, con ocho personas, hicimos una exposición completa (año 2019)”

Ellos -los otros 7 hermanos-, declararon recién en el año 2019 pese a que su madre falleció en 2013. “El SRI no hizo nada. Ellos -sus hermanos- firmaron bajo juramento la declaración de los $ 4.400. Todavía Rentas tiene la posibilidad de cobrar.

También hubo una denuncia anónima contra Bira Bienes Raíces. Alguien decía que la empresa estaba subfacturando. Como Federico constaba en el Quipux como representante legal le llegó la denuncia. Le dieron acceso a ella. Arcom (Agencia de Regulación y Control Minero) llegó a determinar que efectivamente había habido un cambio accionario sin permiso del Estado y mandó la recomendación de archivar las áreas mineras que tenía Bira y Minecsa.

Eso llegó a la Subsecretaría de Minas, en Machala, capital de la provincia de El Oro, que tenía que ejecutar esa orden, y se perdió. Esa información no existe, pero Federico la tiene impresa y notariada. Otra vez, nadie hizo algo.

“En Arcom nos atendieron bien la primera reunión y la segunda, en la tercer nos botaron y nos amenazaron con revertirnos la denuncia”.

Federico asegura que hubo venta fraudulenta de bienes. Las tres camaroneras, Piscindustria, Aquaindustria e Isla San Ignacio, estaban evaluadas en 11 millones de dólares las vendieron en $ 750 mil, en efectivo, lo cual es ilegal. Las camaroneras tienen 1.640 hectáreas. Dicha venta no fue aprobada por todos los herederos. También vendieron Real Casa de Valores a uno de los sobrinos, en 36 mil dólares, “un monto que aún no paga, y tiene un valor es irreal (menor a lo que realmente cuesta)”. Les vendieron por debajo del costo del y  “sigue como cuentas por cobrar”. Casa real está valorada en $ 450.000.

Quisimos contactar a los voceros de Bira, sin embargo, no obtuvimos respuesta al pedido de entrevista enviado a los correos registrados en la Superintendencia de Compañías. En su “misión” -publicada en su página web- Bira dice que es “Desarrollar labores mineras de manera segura, eficiente y responsable, sin causar daños al ambiente, generando utilidades para los accionistas, empleados y al Estado Ecuatoriano

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Tags: , , , , , , , Last modified: septiembre 16, 2025
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